Los inicios: de la investigación académica a un problema real de mercado
El camino emprendedor de Sira Mogas comienza en el entorno académico. Mientras realizaba su doctorado en Biomedicina en la Universitat Pompeu Fabra, en su segundo año surgió la oportunidad de participar en un programa de emprendimiento que se desarrollaba entre Barcelona y Boston. A partir de ahí empezó a trabajar ideas relacionadas con biosensores, aunque sin una idea de negocio definida desde el inicio.
El planteamiento inicial era desarrollar biosensores “universales”, capaces de detectar tanto compuestos químicos como microorganismos. Sin embargo, pronto le hicieron ver que no estaba resolviendo una necesidad concreta de mercado. Ese feedback dio lugar a una etapa intensa de pivotes: desde detectar metales pesados en papillas infantiles, pasando por toxinas en moluscos, hasta llegar finalmente al ámbito de la acuicultura. Fue ahí donde identificó una problemática clara y cuantificable: la aparición de patologías en piscifactorías.
Aunque el emprendimiento no era algo que se hubiera planteado de forma natural, la experiencia de su supervisor de tesis, que había creado una spin-off, le permitió conocer de cerca ese camino. Al mismo tiempo, Sira sentía que su investigación, pese a ser aplicada, acababa quedándose en un plano demasiado básico y sin una aplicación real en el sector productivo. Emprender se convirtió entonces en la forma de trasladar la ciencia a un problema concreto.
El arranque formal del proyecto llegó en noviembre de 2021, en un contexto todavía muy vinculado al mundo académico. Sira acababa de presentar la tesis doctoral y, casi en paralelo, tuvo que constituir la empresa para poder recibir un premio de EIT Food que había ganado. La universidad, por sus propios tiempos, no pudo entrar en ese momento en la constitución, por lo que KOA nació inicialmente fuera del paraguas institucional. Fue un inicio muy marcado por la lógica académica, pero supuso el punto de partida definitivo del proyecto.
La empresa hoy: anticipar patologías en piscifactorías

KOA se dedica al análisis microbiológico in situ para detectar bacterias patógenas y no patógenas en granjas acuícolas. Su objetivo es anticiparse a la aparición de patologías en piscifactorías, un problema especialmente relevante en un sector que trabaja con altas densidades de peces y donde los brotes pueden generar importantes pérdidas productivas.
A diferencia de las herramientas diagnósticas tradicionales, KOA no actúa cuando el problema ya está presente. Su propuesta se basa en la monitorización continua y el análisis de tendencias. Observando la evolución temporal de los tanques, es posible anticipar su comportamiento futuro y tomar decisiones antes de que el impacto sea crítico. Esa capacidad de análisis longitudinal es uno de los principales diferenciales de la compañía.
Uno de los hitos más relevantes para KOA ha sido estar presente en casa de cliente desde fases muy tempranas. Esté el servicio remunerado o no, el hecho de estar dentro de las granjas supone una validación clave en un sector donde abrir puertas para pruebas no es trivial. El siguiente paso es consolidarse en esos clientes iniciales y empezar a escalar.
La evolución del producto también ha marcado un antes y un después. KOA nació con la ambición de desarrollar una máquina de monitorización continúa basada en bacterias detectores, una tecnología compleja de la que surgió una patente. Sin embargo, el sector demandaba soluciones inmediatas. La decisión fue mantener el desarrollo de esa tecnología avanzada en paralelo y lanzar un producto más sencillo, operado por personal en granja, que ya aporta valor y permite generar datos reales.
Actualmente, el principal reto es la escalabilidad. A nivel productivo, la compañía se encuentra en el punto de transición hacia proveedores externos para producción y ensamblaje. A nivel tecnológico, el foco está en lograr algoritmos completamente autónomos, reduciendo la necesidad de validación y reentrenamiento manual, un proceso que hoy todavía requiere recursos significativos.
Todo ello se enmarca en un contexto sectorial favorable. El crecimiento poblacional, la saturación de la pesca tradicional y la necesidad de nuevas fuentes de proteína impulsan la acuicultura. A esto se suma una tendencia regulatoria clara hacia la reducción del uso de antibióticos y químicos, alineada con soluciones que permitan una producción más controlada y sostenible.
El camino con Swanlaab: encaje, conocimiento sectorial y criterio estratégico
El primer contacto con Swanlaab llegó a raíz de unos premios de NTT Data que KOA ganó en 2022 a nivel nacional e internacional. En ese contexto, Sira coincidió con Ángel Santos, que formaba parte del jurado. En aquel momento no hubo un contacto estrecho, pero la referencia quedó.
El vínculo se retomó más adelante, cuando Ángel la puso como ejemplo de empresa en la que su fondo invertiría. Poco después le presentó a Nora Alonso, con quien coincidió en un congreso en Barcelona y quedó para tomar un café. Aquella conversación fue clave: Sira percibió una comprensión clara tanto del sector como de la tecnología, algo nada trivial en un ámbito tan específico. A partir de ahí empezaron a considerar la inversión, que se materializó más adelante, de forma natural y sin prisas, ya que KOA no estaba levantando ronda activamente en ese momento.
Más allá del capital, Sira destaca la transparencia desde el primer momento, la implicación —incluyendo visitas previas a clientes y entornos piloto para conocer el sector— y la disponibilidad del equipo. A nivel estratégico, subraya especialmente el valor de trabajar con un fondo que ya conoce el sector, lo que les ha permitido aportar recomendaciones con criterio, no solo en el día a día operativo sino también en decisiones más estructurales, como la organización interna. En ese proceso, KOA ha ganado orden y bases más sólidas como empresa.
Si tuviera que aconsejar a otros founders, Sira insiste en la importancia de encajar con la tesis de inversión del fondo. Si ese encaje existe, considera a Swanlaab un buen partner, especialmente en fases early, donde ayudar a sentar bases y construir estructura marca la diferencia.
Detrás del founder: intensidad, exigencia y equilibrio

Sira define su día a día como founder desde la pasión. No vive su trabajo como tal y valora especialmente la falta de rutina y la variedad constante. Sin embargo, no todo es sencillo. La gestión de subvenciones es uno de los aspectos que más le cuesta, en parte por su alto nivel de autoexigencia y perfeccionismo, y por la necesidad de implicación interna que requieren estos procesos.
Para gestionar la presión y la incertidumbre, el deporte es clave. Tras detectar que estaba llegando a un límite de exigencia personal, decidió volver a aquello que le ayudaba a equilibrarse. El tenis por las mañanas, la piscina y pequeñas rutinas como el desayuno —siempre igual— le permiten introducir cierto control en jornadas que, por definición, son imprevisibles.
En cuanto al liderazgo, no identifica un referente concreto. Más allá de su madre, su visión se ha ido construyendo escuchando experiencias de otros founders, especialmente a través de contenidos como el podcast Itnig, y encontrando progresivamente el estilo con el que se siente más cómoda.
Propósito y Futuro: escalar con impacto real
La ambición de Sira es clara: que KOA esté presente en las principales granjas del mundo y que su tecnología contribuya a reducir la merma y mejorar la gestión biosanitaria. Aportar un dato más en la toma de decisiones puede tener un impacto enorme en la eficiencia y sostenibilidad del sector.
De cara al futuro, le ilusiona pensar en un producto que funcione de forma autónoma y en un crecimiento basado en la expansión a nuevos países. Al mismo tiempo, ese crecimiento impone respeto. KOA trabaja con una tecnología muy nueva y el reto está en escalar sin perder el control ni la fiabilidad.
Su consejo para quien se plantea emprender es honesto y directo: emprender no es para todo el mundo, y menos aún para quien busca un camino rápido hacia el éxito económico. Es una carrera de fondo, llena de aprendizajes, donde disfrutar del proceso es tan importante como alcanzar los hitos.
Reflexiones finales: resiliencia como esencia
Si tuviera que definir KOA en una sola palabra, Sira lo tiene claro: resiliencia. Y cuando habla del nombre de KOA, se refiere tanto a su significado —una palabra hawaiana asociada a la valentía— como a los árboles koa, conocidos por su resistencia. Para ella, esa idea resume bien el recorrido de la compañía y la actitud con la que afrontan el camino.
