Los inicios: convertir la innovación universitaria en impacto real

Salvador Vera siempre tuvo claro que la innovación debía salir del laboratorio y llegar al mundo real. Tras años trabajando en proyectos de I+D en el ámbito de la tecnología sanitaria, detectó junto a su cofundador, Eduardo, una brecha crítica en los hospitales: los procesos ocurrían, pero no se registraban en tiempo real. En entornos como quirófanos o urgencias, la información llegaba tarde y generaba ineficiencias estructurales. De esa observación nació Mysphera en 2012, con una idea clara: capturar datos fidedignos en tiempo real para mejorar la planificación, automatizar procesos y humanizar la experiencia del paciente. El verdadero arranque llegó cuando un hospital apostó por el proyecto y decidió llevarlo a la práctica.

La empresa hoy: eficiencia operativa en tiempo real dentro del hospital

Hoy, Mysphera actúa como una capa de coordinación en tiempo real del flujo del paciente dentro del hospital. Desde la preparación previa a una intervención hasta la recuperación posterior, su tecnología permite que la información fluya automáticamente entre todos los profesionales implicados, reduciendo errores, tiempos muertos y fricciones operativas en entornos donde cada minuto cuenta.

Aunque existen múltiples soluciones de localización indoor, la compañía se ha logrado diferenciar por su fuerte especialización en procesos hospitalarios. Su valor no reside únicamente en la tecnología de localización sino en el software que le acompaña, capaz de automatizar procesos y convertir los datos en acciones concretas.

Proyectos como el del Hospital 12 de Octubre de Madrid han marcado un punto de inflexión para Mysphera, consolidándola como una referencia en grandes entornos sanitarios. Tanto la incorporación de nuevos módulos como la localización de equipamiento aprovechando infraestructuras WiFi-existentes han ampliado su alcance y escalabilidad.

Entre los principales retos actuales destacan la escalabilidad a nivel corporativo, especialmente en proyectos que abarcan todos los hospitales de una comunidad autónoma, y la lentitud inherente a los procesos de contratación pública. Aun así, el contexto sectorial ofrece oportunidades claras: la inversión asociada a los fondos Next Generation y el auge de la inteligencia artificial abren nuevas vías en la explotación del dato y en modelos predictivos, siempre que se mantenga el foco en las necesidades reales de los hospitales.

El camino con Swanlaab: aprendizaje mutuo y realismo estratégico

El encuentro con Swanlaab se produjo en una etapa de madurez, cuando Mysphera buscaba internacionalizarse. Tras un inicio de ajuste (propio de aplicar metodologías de crecimiento a un sector con ciclos largos como el sanitario), la relación evolucionó hacia un acompañamiento estratégico. Swanlaab aportó metodología, visión de otras compañías y, sobre todo, realismo.

Uno de los momentos más relevantes llegó con la pandemia, que irrumpió justo después de que la compañía hubiera invertido fuertemente en internacionalización. La decisión del consejo (con Swanlaab incluido) de cerrar esa vía y centrarse en el mercado nacional resultó clave para la supervivencia de la empresa. Desde entonces, la relación se ha consolidado en el ámbito del consejo y la reflexión estratégica.

Para Salvador, Swanlaab es un fondo con el equilibrio adecuado entre experiencia, cercanía y capacidad de acompañar a empresas en transición hacia el scale-up.  Pero lo que realmente valora es el realismo con el que trabajan: la capacidad de aterrizar expectativas, mantener los pies en el suelo y aportar visión desde la experiencia.

Detrás del founder: la soledad del CEO y la adrenalina del reto

Ser founder implica convivir con la soledad y el peso de la decisión final, pero también con la motivación constante del desafío. Salvador reconoce que la presión se aprende a gestionar con el tiempo y que el deporte y la disciplina personal son claves para mantener el equilibrio, aunque admite que uno acaba acostumbrándose, como a todo en la vida. Situaciones que, en los primeros años no le dejaban dormir, hoy forman parte de su día a día como CEO.

A lo largo de su trayectoria, ha contado con referentes que han marcado su forma de liderar: desde su mentor en la universidad y otros académicos, hasta emprendedores y consejeros que le han ayudado a entender una lección fundamental del emprendimiento: más allá de la innovación y la tecnología, el verdadero motor de una empresa son las ventas y el negocio real.

Si tuviese que dar un consejo a alguien que está empezando a emprender, Salvador lo tiene claro: los flujos de caja son críticos y nunca se pueden perder de vista. Una startup puede sobrevivir a muchos problemas, pero quedarse sin caja suele ser definitivo.

Propósito y Futuro: optimizar el sistema sanitario desde dentro

Mysphera aspira a convertirse en el referente en optimización de procesos intrahospitalarios. Más allá de la tecnología, el objetivo es mejorar la eficiencia del sistema sanitario y reducir listas de espera. Cuando un hospital es capaz de operar más, reducir tiempos de espera y mejorar la atención a sus pacientes, el impacto trasciende lo económico. Como resume su cofundador, ayudar a que las personas sean tratadas antes y mejor es la mayor recompensa posible.

Reflexiones finales: persistir en una montaña rusa

Si el camino emprendedor de Salvador Vera se pudiese resumir en una sola palabra, esta sería persistencia. Y la historia de Mysphera, la definiría como una montaña rusa. Un recorrido lleno de subidas y bajadas, pero siempre guiado por un propósito claro: hacer el sistema sanitario más eficiente y humano.