Los inicios: del primer tropiezo a la semilla de Landbot
La trayectoria emprendedora de Jiaqi empieza temprano, cuando aún estaba en la universidad. Como muchos fundadores, sus primeros pasos no fueron lineales ni fáciles. Su primer proyecto relevante fue una plataforma de testeo de videojuegos que llegó a trabajar con grandes estudios del sector y que le permitió entrar en Lanzadera. Sin embargo, la falta de encaje con el mercado acabó llevando a la compañía a un concurso de acreedores.
Lejos de marcar un punto final, esa experiencia supuso un aprendizaje profundo. Jiaqi vivió de primera mano la dureza del emprendimiento, entendiendo cómo funcionan realmente las empresas y enfrentándose a errores que, como él mismo reconoce, forman parte del camino. Tras esa etapa, se reencontró con otros emprendedores que habían pasado por situaciones similares y decidieron unir fuerzas para volver a intentarlo. De ese nuevo comienzo surgiría lo que hoy es Landbot, aunque con un modelo muy distinto al actual.

La empresa hoy: construir conversaciones entre empresas y usuarios
Los primeros pasos de Landbot poco tienen que ver con la plataforma que es hoy. El proyecto arrancó como un servicio B2C, una especie de mayordomo virtual atendido por personas que ayudaban a los usuarios a gestionar distintas necesidades. Aunque la demanda existía, el modelo no era escalable. Tras aproximadamente un año y medio, el equipo tomó una decisión clave: pivotar.
Durante esa etapa, habían desarrollado una plataforma tecnológica interna para gestionar mejor la comunicación con los usuarios. Al identificar su potencial, decidieron externalizarla y apostar por un modelo B2B SaaS. El lanzamiento tuvo una gran acogida y permitió a Landbot consolidarse como producto. A partir de ahí llegaron las primeras rondas de financiación, con Nauta Capital y posteriormente Swanlaab, y un fuerte impulso durante la pandemia, cuando la digitalización se aceleró de forma generalizada.

Hoy, Landbot es una plataforma de construcción de AI agents que ayuda a las empresas a automatizar la comunicación con sus usuarios, con el objetivo no solo de reducir costes operativos, sino también de mejorar el engagement ofreciendo respuestas más rápidas, personalizadas y cercanas.
En este recorrido, Landbot ha ido construyendo una propuesta propia basada en la combinación de dos enfoques que durante años han convivido por separado. Por un lado, los chatbots lineales, más precisos y eficientes; por otro, los chatbots basados en inteligencia artificial, mucho más flexibles y adaptables.
Su plataforma permite crear modelos híbridos que integran lo mejor de ambos mundos, ofreciendo experiencias más ágiles para el usuario sin renunciar al control ni a la eficiencia operativa. Además, sus AI agents están pensados para interactuar directamente con el usuario final y permiten una elevada personalización de la interfaz, adaptándose a la marca y al tipo de experiencia que cada empresa quiere ofrecer.
El camino con Swanlaab: un socio cercano en momentos clave
La relación con Swanlaab comienza antes de la Serie A, durante la ronda liderada por Nauta, aunque no llega a consolidarse hasta la llegada del COVID, cuando surge una nueva oportunidad de colaboración que culminó con la entrada de Swanlaab como lead investor.
Desde entonces, Jiaqi destaca la cercanía y la forma de trabajar del equipo, especialmente a través de su board member, Juan Revuelta. Resalta un enfoque claramente entrepreneur-friendly, el conocimiento en modelos B2B SaaS y un acompañamiento constante, especialmente en momentos complejos. Más allá del capital, Swanlaab ha aportado experiencia, contactos, confianza y respaldo como marca dentro del ecosistema.
Detrás del founder: aprender a parar para seguir avanzando

Ser founder implica una dedicación constante y transversal, algo que Jiaqi valora y disfruta. Especialmente le gusta poder implicarse en todas las áreas de la empresa y estar al tanto de todo lo que ocurre, aunque reconoce que esa misma implicación le ha llevado en ocasiones a abrir demasiados frentes y a no priorizar como le gustaría.
Con el tiempo, ha aprendido la importancia de desconectar y cuidar la parte personal, apoyándose en el deporte, en particular el pádel, que se ha convertido en una vía de escape que le permite liberar estrés y mantener el equilibrio. A ello se suman experiencias como un viaje a México que le abrió la mente y le ayudó a relativizar, entendiendo que hay vida más allá del negocio.
A nivel de liderazgo, referencias como Chris Voss y su enfoque sobre la negociación y la gestión de conversaciones de alta tensión han influido de forma notable en su manera de comunicarse con equipos, inversores y clientes.
Propósito y Futuro: adaptarse para seguir construyendo

Mirando al futuro, Jiaqi combina ilusión personal y ambición profesional. A nivel personal, proyectos como reformar su nueva casa conviven con el reto de seguir haciendo crecer Landbot. En lo profesional, el foco está en seguir mejorando el producto, consolidar la presencia en el mercado y construir un equipo cada vez más sólido y alineado.
Su propósito con Landbot es claro: ser el puente que conecte a las empresas con sus usuarios, fomentando relaciones más equilibradas y una comunicación más fluida. Para él, la clave ha sido siempre la adaptación constante, entendida como una ventaja competitiva en un mercado que se encuentra en permanente cambio.
Reflexiones finales: prueba, error y adaptación
El camino emprendedor de Jiaqi y la evolución de Landbot se resumen en una idea sencilla pero exigente: prueba y error. No se trata de ser el mejor desde el inicio, sino de adaptarse más rápido a las necesidades del mercado y del cliente. Esa filosofía ha sido, y sigue siendo, el eje central de su historia.